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5 poemas tristes para ponerse a pensar


Hoy hemos decidido compartir contigo, una pequeña selección de poemas tristes que sin duda te harán reflexionar acerca de ciertas situaciones en la vida, que muchas veces no podemos evitar. Es innegable que el ser humano tienes que pasar por momentos muy crudos, para alcanzar su propia felicidad. Sin embargo, no por ello nos dejan de doler haciendo necesario el hecho de expresarnos. La poesía siempre ha sido un medio ideal para ello y puedes comprobarlo, si te quedas a leer los diferentes textos que colocamos a continuación.

tristeza

Desde que te fuiste

Llevo un dolor muy hondo en el pecho, como un puñal atravesado en el corazón

escuchó a lo lejor tu risa pero despierto de mi ensoñación y recuerdo que nunca volverás

tu ausencia me golpea dejandome de frente con la cruel realidad

siempre estuviste a mi lado para reconfortarme en mis momentos más oscuros

y hoy solo tengo el recuerdo de tus palabras, como un eco vago que resuena en mi mente.

Quisiera arrancarme esta sensación desde lo más profundo de mi alma

para que deje de envenenar mi sangre y de nublar cada uno de mis juicios

porque a donde quiera que vuelvo mi mirada, todo está para recordarme a ti

el sentir el sabor amargo de tu partida es casi tan desolador como una lágrima

que se desliza eternamente por mi mejilla ante el espejismo de tu memoria.

¿Por qué me has dejado sin mediar palabras para perderte en el horizonte?

Hoy eres inalcanzable para mí, pues el vacío es tan hondo en mi interior

que la duda persiste al pensar si alguna vez volveré a encontrar tu mirada

que antaño despertara en mí tantas esperanzas y anhelos bellos e inconclusos;

pero hoy lucen pálidos a causa de la tierra que se lamenta sin parar por tu viaje eterno.

No encuentro una razón que le de sentido a mis días desde que te fuiste

el cielo se ha tornado gris encima de mis pupilas y el sol no ha salido más

mi vida se ha convertido en un ocaso eterno con la desdicha de no saberte aquí

las horas se han vuelto eternas en el tiempo al que trato de sobrevivir en vano

porque sé que sin ti las cosas con las que disfrutaba no volverán a verse igual.

Un firmamento sin estrellas

Elevó mi mirada al cielo tratando de encontrar una señal

pero en cambio me devuelve la mirada un oscuro vacío

que ha perdido todo rastro de su luz y su belleza

que me envuelve con el manto helado de la incertidumbre

aumentando la tristeza que me ha devastado el espíritu.

¿Por qué no hay nadie que me entregue las respuestas que necesito?

La oscuridad absorbe cada resquicio diminuto de esperanza

que hubiera podido acoger en lo más profundo de mis emociones

un eco lejano resuena en las paredes de mis pensamientos

donde la razón se ha desvanecido ya.

No encuentro estrellas en el firmamento

pues hasta él se puso de luto para hacerme compañía

mis noches se volverán un tormento que se desliza hacia la eternidad

amenazando con encadenarme para siempre

en un pozo en donde nunca podre ver el amanecer.

La desdicha de la soledad

Una vez imagine que volvías para estar a mi lado

me regocijé mientras pensaba en la más bella de las fantasías

pero cuando desperté solo pude encontrar la desdicha de la soledad

esperandome en un apartado rincón

y lista para agazaparse sobre mí como si fuera su presa.

No hay nada que pueda reconfortarme desde tu partida

jamás imagine cuan doloroso sería sentir morir a mi corazón

pues ahora comprendo que no hay sabor más amargo

que el de saberse abandonado por quién se amaba

y hallarse en medio de un camino estéril y frío.

¿Para qué albergar esperanza cuando todos los pronósticos

se han vuelto irremediablemente en contra mía?

Imposible es tratar de salir de este abismo en el que me he sumido

he perdido la capacidad de sonreír y hasta la de llorar

porque mis lágrimas se han desvanecido a causa de tu ausencia.

Jamás volveré a hallar consuelo alguno que me haga sonreír de nuevo

desde que cayó el ocaso en el plano de mi existencia

tuve la certeza de que ya no hay marcha atrás

oigo tu voz en la distancia pero las palabras se van difuminando

la noche acaba de llegar para quedarse de manera irremediable.

El llanto de mis ojos

Amargas me han dicho que son mis lágrimas al verme pasar

el llanto de mis ojos es imposible de contener

como no puedes evitar que las rosas se llenen con el rocío de la mañana

mi mirada se ha vuelto oscura desde que se desvaneció la luz

que guiaba el camino por el que quería pasar cada uno de mis días.

¡Qué silencio se ha apoderado de mis horas nocturnas!

Cuán grande me parece el tiempo ahora que he perdido el rumbo

como si él mismo me condenara eternamente a vivir de esta manera

en la que ya no me es posible sonreír ni esperar nada

a cambio de mis vanos esfuerzos por alcanzar la felicidad.

Ya no hay espacio siquiera para el olvido

aunque me temo que no puedo recordar esos momentos

en los que alguna vez pude ser feliz

no hay vacío más grande ni tristeza más profunda

que la de estar consciente de mis propios errores.

Anochecer

Ya se cierne la noche para ocultar mis lamentos

jamás sabrás el dolor que me carcome el alma

ni siquiera la amargura que se ha apoderado de mis ojos

que hoy no dejan de derramar sus lágrimas

en pos del amor que perdimos.

El invierno de mi corazón nunca termina

el frío se ha apoderado de cada uno de mis lamentos

sin misericordia ni contemplación alguna

he levantado una barrera de cristal desde la cual puedo observar

los años que pasan por mi cuerpo y acaban con la misma esperanza.

Hoy ya no tengo aspiración alguna

de volver a encontrarme contigo

ni de regresar a aquellos segundos maravillosos

que mil sonrisas me hicieron sentir

sin saber el hastío en el que hoy me sumiría.

Tiene que haber alguna razón que le devuelva a la vida

la capacidad de mirar de nuevo el amanecer

más no la puedo encontrar como antaño lo hiciera

no puedo volver a mirar al cielo en busca de estrellas

porque estás se han esfumado junto a ti.

Que castigo tan cruel es el de saberse desdichado

y no poder escapar de la aborrecible melancolía

si supieras cuanta desgracia es la que ha invadido cada una de mis horas

observo a mi alrededor y solo halló oscuridad

ni un atisbo de luz o de color al cual poder aferrarme.

Mis lágrimas continuarán cayendo por ti

y mi voz se quebrará en un débil lamento

sé que no vale la pena porque no conseguiré tu retorno

pero no soy más el dueño de mis emociones

solo me queda esperar el inminente anochecer.

¿Qué te han parecido los poemas tristes del día de hoy? Nos hemos inspirado para traerlos muy especialmente para ti, pues son completamente originales. Siéntete libre de usarlos cuando quieras siempre y cuando no olvides, que en Amorteca siempre tenemos una nueva sorpresa para entretenerte.


Crecemos gracias a ti, comparte :)


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