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7 reflexiones verdaderas sobre la amistad


La amistad es uno de los más grandes tesoros que podemos obtener en la vida. Te invitamos a descubrirlo una vez más el día de hoy, con 7 reflexiones sinceras que te harán pensar en lo mucho que necesitamos de los amigos. Algunas de ellas alegres, otras más tristes, pero sin duda cada una con enseñanzas valiosas y grandes verdades con las que estarás de acuerdo. Compartélas con aquellas personas que te han apoyado siempre y recuerda que siempre las puedes utilizar, para tener un lindo detalle con ellas.

amistad

Cuando un amigo se marcha

A veces no podemos tener el control total de las cosas que suceden. Amistades que se ven interrumpidas por la distancia o el tiempo. Amigos que se van en busca de sus propios sueños o en ocasiones, por eventos desafortunados. Cuando un amigo se marcha, abre una herida en el corazón que es difícil de cicatrizar y una vez que lo hace, la marca queda en lo más profundo del alma como un recordatorio de los momentos más felices.

Y es que aunque nos cueste seguir adelante ante un acontecimiento como este, no queda de otra que avanzar, siempre manteniendo en la memoria el recuerdo de una persona que significó lo más valioso en el pasado.

Hasta en los malos momentos

Se dice que solo una se puede comprobar una amistad verdadera, cuando te toca compartir los instantes más amargos y difíciles. Es sencillo mantener los lazos cuando las cosas marchan tal y como lo deseamos. Pero cuando todo se vuelve en contra nuestra, hace falta tener agallas para demostrar que siempre se va a permanecer ahí, para apoyar a quien más lo necesita.

Y es que ser un amigo de verdad es una acción que requiere de mucho valor. Tanto o más del necesario para enfrentarnos con nuestros peores miedos.

Para ser fiel

La fidelidad es uno de los valores más importantes para conservar la amistad, aunque desafortunadamente hoy en día es más difícil de encontrar. ¿En qué momento podemos dejar de preocuparnos por los amigos, para perseguir nuestros propios intereses? Este es un pensamiento que a menudo pasa por mi cabeza, y me asusta porque no quiero darle la espalda a esas personas que han estado desde siempre junto a mí.

Hacer esto supondría no solo decepcionarlos a ellos, sino a mí mismo. Después de todo, ¿cómo se puede proseguir siendo consciente de qué eres capaz de traicionar o has perdido la capacidad de agradecer? Es una perspectiva con la que presiento que me ha tocado vivir, solo para probarme que soy una mejor persona de la que creo ser.

También me pregunto y presiento que a ellos les sucede lo mismo. Supongo que para ser fiel, hace falta tener presente esta inquietud y a pesar de lo que suceda, contar con la convicción de saber como rechazarla.

Por las amistades perdidas

Es difícil comprender como un malentendido, puede ocasionar que tengas que despedirte para siempre de personas que una vez fueron incondicionales. Amistades que se quebrantan y se disuelven en el tiempo, aunque antaño prometían ser para siempre. Son solo los años quien pueden corroborar esa decisión. Es increíble como las cosas pueden cambiar de un instante a otro, en menos tiempo del que nos imaginamos.

Los días se vuelven oscuros y puedes sentir como la traición te acecha a cada paso que das, como la indiferencia amenaza con volverte insensible y las horas transcurren, recordándote que es imposible que las cosas vuelvan a ser igual que antes.

Pero es por las amistades perdidas que al final terminamos volviéndonos más fuertes y sabemos reconocer, a quién no nos defraudará. Puedes terminar diciendo adiós a un montón de gente, pero así tengas al final un par o solo un amigo que es verdaderamente honesto, sabrás que todo habrá valido la pena.

Cuando el mundo te da la espalda

Sucede. Cerramos los ojos ante las equivocaciones que cometemos, quizá para no ver como todo se desmorona a nuestro alrededor  o tal vez, porque solo tenemos miedo de aceptar lo inevitable. Entonces el mundo entero nos da la espalda y nos hundimos en un abismo que es cada vez más profundo. Voces van y vienen, pero casi ninguna de ellas es alentadora. Excepto las de quienes no nos permiten darnos por vencidos.

¿Cómo creer en uno mismo cuando la esperanza se ha perdido en el horizonte? ¿Cuándo nos damos cuenta de qué hemos fallado, aún después de tanto empeño? Solo quienes son dignos de llamarse amigos, se encargan de tener fe en ti cuando hasta tú la has perdido por completo.

Si alguna vez te sucede, considerate afortunado y ten en cuenta que no siempre existen las segundas oportunidades. En cuanto alguien te extiende su mano para que puedas levantarte, tienes que intentarlo con todas tus fuerzas. Con todo tu empeño. Porque es probable que puedas lograrlo, aún cuando no te creas capaz.

Antes de conocerte

No recuerdo en que momento fue que pase a llamarte mi mejor amigo. Ha transcurrido tanto tiempo que creo que me será imposible encontrar esa memoria. Creo que me acostumbre desde una edad temprana a considerarte de esa forma, aunque lo cierto es que tengo muy presentes todas esas ocasiones en que con hechos me lo demostraste. No pienso muy a menudo en si merezco tu atención o no, pero cuando lo hago caigo en la cuenta de que tengo mucha suerte.

Si el día de mañana tuvieramos que andar por caminos diferentes, no entiendo cual sería la manera más apropiada de seguir, porque has sido mi apoyo más importante. Creo que nunca sería capaz de andar sin tu valiosa ayuda a mi lado.

No sé lo que tiene el futuro para nosotros, solo espero que nos permita averiguarlo juntos. Y que si por alguna razón nos toca descubrirlo con distancia de por medio, está no sea lo suficientemente fuerte como para hacer que nos olvidemos el uno del otro. Porque siento que desde hoy, estás en mi mente y en mi corazón.

A pesar de las circunstancias

¿Qué se puede hacer cuando sientes que has fallado? Los seres humanos podemos ser débiles. Y es doloroso cuando estás consciente de que no hiciste lo mejor que pudiste, por el bien de un amigo. Es difícil y sobretodo, te hace sentir mal contigo mismo. Los errores pueden repararse pero no siempre es posible restablecer la confianza. ¿Y qué sucede cuándo te das cuenta de ello?

Pudimos haberlo hecho mejor. Es una afirmación que a muchos suele acompañarnos en varias circunstancias de nuestra vida. Pero bien dicen que lo hecho, hecho está. Y solo la amistad verdadera sabe perdonar las equivocaciones sin guardar rencor, dándolo todo de sí sin esperar nada a cambio. Y de hecho, esto último suele ocurrir.

Muy tarde nos damos cuenta de lo que tenemos y cuan afortunados somos. Porque si alguien se mantiene incondicional, a pesar de las circunstancias que te rodean y que te empujaron a decisiones negativas; entonces puedes decir que lo tienes todo en el mundo.

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